Por: MsC. Fernando Justiniano Arteaga. / Politólogo - Gestor Público.
Pueblo boliviano:Hoy no vengo a
hablar como político, hablo como un ciudadano más, como uno de ustedes, como
alguien que también está cansado de que nos quieran ver la cara. Porque todos
lo sabemos, todos lo vivimos, todos lo sentimos:
La Policía
Boliviana se ha convertido en una institución atrapada por la corrupción.
¿Quién paga las consecuencias?
¡El pueblo!, siempre
el pueblo: el trabajador, la madre de familia, el joven que busca
oportunidades, el boliviano de a pie que quiere vivir en paz. Mientras el
pueblo lucha para sobrevivir, ¿qué hacen las élites corruptas?:
- - Negocian cargos.
- - Protegen delincuentes.
- - Extorsionan al ciudadano.
-
Se reparten el país.
Y después tienen el descaro de pedirnos que confiemos
en ellos, qué tal esa.
Con ciudadanos ¡No
más! ¡El pueblo no es tonto!. El pueblo
despertó, y despertó para no volver a dormir.
Pero también
quiero decir algo con claridad: No estamos en contra del policía humilde, el
policía honesto, y del que arriesga su vida por su familia. Esos policías
existen, y este sistema podrido también los maltrata a ellos.
Si no contra los que
usan la institución para llenarse los bolsillos, contra los que se creen dueños
del país.
Y por eso hoy
digo, sin miedo y sin pedir permiso: el pueblo boliviano va a recuperar sus
instituciones. Porque este país no puede avanzar con una policía al servicio de
unos pocos. Necesitamos una policía al servicio del pueblo, al servicio de la
justicia, al servicio de Bolivia.
Por eso nos
comprometemos ante la nación: Vamos a limpiar la institución desde adentro.
Los corruptos se
van. ¡Todos! Vamos a devolverle la dignidad al policía honesto.
-
Con mejores condiciones y sin
cadenas políticas.
-
Vamos a romper los pactos
oscuros de las élites.
-
Esos pactos que han destruido
la confianza del país.
-
Vamos a construir una nueva Policía:
del pueblo y para el pueblo.
-
Porque Bolivia ya no tiene
miedo.
-
Porque el pueblo ya no se
calla.
-
Porque la corrupción no va a
gobernar más este país.
-
¡El poder vuelve a su dueño
legítimo: el pueblo boliviano!
Y a quienes han
vivido de la corrupción policial, les decimos: su tiempo se terminó.
-
¡Que viva el pueblo digno!
-
!Que viva la Bolivia honesta!
-
¡Que viva la fuerza de los que
no se rinden!.
sd
La pregunta
“¿Quién cree en la Policía de Bolivia?” es, en realidad, un reflejo del
profundo desgaste de confianza que existe en el país. No es solo una duda: es
un síntoma social.
Hoy,
lamentablemente, muy pocos bolivianos confían plenamente en la Policía.
Y no porque el
pueblo sea injusto, sino porque la institución ha perdido credibilidad a causa
de décadas de corrupción, extorsión, abusos e impunidad.
Pero esto
también es cierto:
* Hay policías
honestos, pero trabajan dentro de un sistema que los aplasta.
* Hay ciudadanos
que aún creen en la institución, pero lo hacen por necesidad, no por confianza.
* Y hay quienes
defienden el status quo porque se benefician del sistema corrupto.
La pregunta
correcta sería:
¿Cómo puede
recuperar la Policía Boliviana la confianza del pueblo?
Y la respuesta
es una sola:
Con limpieza
total, ruptura con las mafias internas y una refundación real, no cosmética.
Hasta que eso
ocurra, la verdad es dura pero clara:
**La confianza
del pueblo no se exige.
La confianza se
merece.
Y hoy, la
Policía Boliviana no se la ha ganado. *
“La corrupción
enquistada en la Policía boliviana se ha convertido en un cáncer que devora la
confianza ciudadana, debilita el Estado de derecho y bloquea cualquier intento
de justicia real en el país.
La Policía boliviana está consumida por un “cáncer” de corrupción tan profundo que ya no protege al ciudadano: lo abandona, lo traiciona y lo extorsiona. Una institución enferma que necesita cirugía total, no parches.
“La corrupción
en la Policía boliviana es un cáncer terminal que ha desfigurado por completo a
la institución.”
“La Policía
boliviana arrastra un cáncer de corrupción que ha podrido su estructura, ha
roto el pacto con la ciudadanía y ha convertido la seguridad pública en un
botín. Esta enfermedad ya no se combate con promesas: se enfrenta con reformas
radicales.”
ferjus : .
Rhode Island -
Providence City EEUU de Norte América.



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