Por: Fernando Justiniano | Politólogo
Hoy sufrimos una muerte a causa
del mal que se apoderó del mundo estos últimos meses, en la ciudad de Montero
en el departamento de Santa Cruz.
Bolivia sufre con un sistema de
Salud paupérrimo, culpa de los irresponsables de la anterior administración y
en fin, vamos 16 decesos y por si fuera poco intereses políticos oscuros tratan
de desencadenar un movimiento desestabilizador en el país, la situación de los
repatriados desde la República de Chile a territorio boliviano por la crisis
que hoy vive el mundo entero con relación a la Pandemia COVID - 19.
Ahora se intenta utilizar
políticamente ésta crisis con el fin de generar inestabilidad política y
social, éste movimiento está orquestado por quienes se encuentran prófugos en
el vecino país de Argentina y quien ahora está refugiado en la embajada de México
en nuestro país, colaboradores inmediatos y muy cercanos contribuyen fielmente
a éste propósito, líderes políticos afines al Movimiento al Socialismo.
Irresponsables confabulan en
contra del sistema actual sin importarles la crisis de salud que vive nuestra
sociedad, sus intereses políticos dejan ver que están por encima de nuestro
bienestar, su prioridad no es la salud para ésta organización criminal.
Cualquier medio que esté al
alcance del MAS y sus socios serán utilizados como resistencia a las medidas
adoptadas por el Gobierno, ésta acción criminal debe ser duramente castigada,
los ciudadanos bolivianos que hoy cumplen el aislamiento obligatorio por
mandato del Estado.
Intentan romper la cuarentena y
abandonar los espacios habilitados para el cuidado de su salud, argumentando
que las condiciones que se les ha otorgado son pésimas y que no cuentan con una
asistencia médica segura ni una alimentación que satisfaga sus necesidades,
todo éste discurso armado de forma sediciosa con tintes políticos irresponsables
de parte de quienes están a la cabeza de éstas movilizaciones que pretende
abrir una brecha que les permita obtener un protagonismo y recuperar vigencia y
presencia, haciendo uso inoportuno de la crisis sanitaria, utilizarán lo que
esté a su alcance sin importarles el costo que pueda tener, a consecuencia del
virus COVID -19 poner en riesgo a miles de personas de contraer el virus.
Éstas posturas oportunistas y divisionistas
no proponen nada positivo para el país, sólo buscan desacreditar la gestión y
de forma egoísta hacen planteamientos que carecen de racionalidad.
Una conducta irresponsable, el
esquema ya está configurado por parte de los sediciosos y así seguirán actuando
aún en ésta situación de emergencia sanitaria, la emergencia sanitaria para
ellos esto no tiene valor alguno, su fin es otro, las movilizaciones de grupos
personas que hoy se encuentran en Pisiga cumpliendo su aislamiento y aquellos
que intentan ingresar al país, son grupos preparados y adoctrinados para
generar disturbios con acciones violentas.
Intentan romper la cuarentena,
ante ésta situación de desobedecimiento a las normas vigentes establecidas por
el Gobierno para enfrentar esta crisis de salud, se deben tomar medidas drásticas
y duras para poder frenar y controlar a quienes intenten vulnerar lo
establecido con acciones violentas, la efectividad de los controles y los
procedimientos deben ser estrictos para que no se genere el desorden y así
evitar que estos grupos atenten contra la salud y la vida de los bolivianos.
La fuerza del Estado tiene que
estar presente dentro del marco constitucional y de las normas para el
ordenamiento, la estabilidad y la seguridad de la población, castigando
severamente a quienes obran fuera de las normas, es deber del Estado el cuidado
de la salud y la protección de la vida.

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